Una mala fiesta
<<¡Bueno! ¡Esta noche vamos a dar la fiesta!>> exclamó Juan abriendo su bolso
lleno de todo tipo de droga.
<<¡Vale! Estará en la casa ocupada en Masquefa, ¿está bien para ti?>> preguntó
Jesús con una sonrisa estúpida en su cara.
Juan asentió con la cabeza y tomó el móvil para invitar al rave party a
quienquiera le pasaba por la cabeza. Jesús hizo lo mismo, y al final los
invitados eran por lo menos 150 personas.
Más tarde, esa noche …
<<¡Hola Juan! ¿Cómo estás, compañero? ¡Es muy bonita esta fiesta, y hay tanta
droga también!>>.
<<¡Sí, la he comprado hoy en un amigo en Barcelona, es pura!>>.
<<¡¡¡Juaaan!!!>> gritó Jesús corriendo hacia él <<Muévete! ¡Ven conmigo, ha
sucedido una pelotera!>>.
Él lo tomó detrás de la casa y señaló una chica que estaba acostada en el
suelo. Juan, que estaba emporrado, preguntó: <<¿Qué pasa? ¡Dejámola dormir!
>>.
<<¡En nombre de Dios, Juan! ¡¡¡Está muerta!!! Alguien llamará a la policía;
¡tenemos que enterrar su cuerpo, ahora mismo!>>.
Los dos levantaron el cadáver y lo sepultaron en un lugar aislado, no lejos de
la casa. Pero no se dueron cuenta de que alguien los había seguido.
Volvieron a la fiesta para tomar más droga para tratar de relajarse sin
pensar. Pero cuando llegaron al piso superior y examinaron el colchón en el
cual generalmente escondían la droga, lo descubrieron vacío.
<<¡No es posible! ¡ Felipe y nosotros somos los únicos tres quienes tienen la
llave para llegar a este piso! ¿Está Felipe aquí esta noche?>> preguntó
Jesús.
<<No sé, deberíamos preguntarlo a alguien>> dijo Juan.
Felipe era su ex-coinquilino, y él les ayudaba a organizar las fiestas. Pero
cuando ellos lo agarraron robando su droga para la cien vez, le echaron de
casa.
Más tarde, Juan y Jesús descubrieron que Felipe había estado allí esa noche.
Pero los dos chicos estaban demasiado cansados, bebidos y drogados para
buscarlo después de la fiesta, entonces decidieron ir el día después.
La tarde siguiente Felipe hizo una llamada anónima a la policía para informar
del cadáver enterrado la noche anteria por los dos chicos. Por lo tanto, la
policía fue a la casa ocupada y encontró la chica muerta.
De la autopsia resultó que la causa de muerte era la sobredosis, pero ellos
fueron igual a casa de Juan y Jesús. Los dos se declararon inocentes y la
policía no encontró ninguna droga en sus apartamento. Por lo tanto, un agente
de policía les preguntó: <<Nos gustaría descubrir al informador anónimo. La
llamada fue hecha de una cabina telefónica. ¿Tienen ustedes alguna idea de
quién podría ser?>>.
<<Mmmh … Tal vez Felipe …>> dijo Jesús para su adentro.
<<¿Qué?>> preguntó el agente.
<<Tal vez Felipe Hernández ha hecho la llamada>> dijo Sean.
Después de aproximadamente una hora Felipe fue detenido por posesión ilegal y
trapicheo de droga. Mientras él estaba en la cárcel, fue acusado también del
asesinato de la chica. Se volvió loco a causa del trauma recibido, por lo tanto
fue llevado a la clínica psiquiátrica de la cárcel, donde murió de un ataque
cardiaco 4 años después.